Con el fin de que la calidad total realmente tenga éxito, debe definir y guiar la cultura de la organización.

La cultura se refleja en las políticas y acciones administrativas que practica una empresa. Por tanto, en las organizaciones que creen en los principios de la calidad total es más probable que se implementen las prácticas con éxito. Por el contrario, las acciones dan movimiento a la cultura. Conforme las prácticas de calidad total se van utilizando como rutina en una organización, la gente aprende a creer en los principios y ocurren los cambios culturales.